Cualquier Ministro del Evangelio tiene perfectamente asumido que del mismo modo que la sociedad demanda constantemente una formación continuada, cuanto más si somos siervos del Dios Altísimo.
La Palabra nos advierte:
"Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos." Oseas 4:6 |