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| ALUMNADO, Testimonios |
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Qué alegría estar aquí! ¿Y por qué estoy? Porque quiero profundizar en las cosas del Señor, deseo conocerlo mejor y ser un siervo más útil en su Reino.
En 2005, mientras escuchaba un sermón, el Señor me habló a través del predicador. Él estaba compartiendo sobre el texto de Mateo 9:37-38 que dice: “A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”. Los discípulos tuvieron que orar por obreros. Pero lo que me sorprendió fue que el Señor, en el siguiente versículo (10:1), envió a sus discípulos a echar fuera demonios y a sanar enfermedades. Es decir, el Señor les envió a ser ‘obreros’. En otras palabras, ellos tuvieron que ser la respuesta a sus propias oraciones. Luego el predicador preguntó: “¿Cómo puedes tú orar por obreros si no estás dispuesto a ser uno de ellos?” ¡Me quedé con la boca abierta! Oré: “Señor, quiero ser un obrero tuyo”. Y así el Señor me llamó al CSTAD.
Y ahora que estoy aquí, tengo que decir que hay una maravillosa atmósfera de amor y gozo aquí,, que vamos aprendiendo cada día más acerca de la Palabra de Dios. ¡Qué bendición estar aquí! Otra vez digo, ¡qué bendición estar aquí! |
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Eliel: Estoy en el seminario porque he sentido un deseo de aprender más de la Palabra de Dios, pedí al Señor, y Él me abrió las puertas. Al principio me costó entender, pero he dejado todo por amor a su llamado y mi deseo es ser un buen siervo de Dios.
Estoy feliz de estar aquí, y me siento complacido de servir a Dios en este lugar. |
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Puedo decir con gratitud, que mi experiencia en el CSTAD ha sido muy positiva a lo largo de estos tres años. Aun en los momentos duros de prueba, cuando he tenido que esforzarme hasta pensar que no podría dar más, es cuando Dios más me ha bendecido. He aprendido mucho de todas las personas que estaban a mi alrededor, y puedo ver como poco a poco me he ido desarrollando más y mejor tanto en lo personal como en lo espiritual.
No cambiaría nunca aquella decisión que un día consideré junto con mi marido de venir aquí, ni de los tres años de nuestra vida invertidos en la preparación y comunión con el Señor, porque soy consciente de que me llevo mucho más de lo que he dado. |
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¡Realmente mi experiencia en el CSTAD ha sido hasta ahora una de las mejores cosas que me han sucedido y lo más importante, es que estoy totalmente seguro de estar en el lugar que Dios quiere que esté y en el propósito que él tiene para mi vida.
Las experiencias que he vivido en este lugar han sido fantásticas, desde el trato de los profesores, la calidad de las clases diarias, pasando por el compañerismo y las amistades que he adquirido en este lugar, el día a día y claro, una de las experiencias más bonitas y motivadoras para mi vida hasta ahora ha sido el trato PERSONAL de Dios en mi vida, realmente tanto mis compañeros como yo hemos podido sentir un trato tan personal de Dios en cada una de nuestras vidas que sinceramente, todos mis moldes, mi manera de pensar y la perspectiva que tenía del Cristianismo y del ministerio, en este lugar se han ampliado de tal manera que el hombre que hoy soy no se parece en nada al de unos meses atrás en muchos aspectos: se han renovado mis expectativas, se me ha abierto un mundo de nuevas inquietudes, nuevos retos y sobre todo -¡es increíble!- ver como los planes de Dios se empiezan a cumplir desde tu preparación ministerial y como dice Job “ … de oídas te había oído mas ahora mis ojos te ven”.
A si qué, si estas buscando algo realmente desafiante, fuera de lo común, algo que revolucione tu vida, creo que este es tu lugar… |
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Me gustaría comenzar este testimonio dando gracias al CSTAD por estos años de formación. Para comenzar a contar qué hago aquí debo remontarme hasta hace tres años, cuando terminé la carrera de Magisterio de Educación Primaria, Dios me llamó al Seminario, yo sabía que este era un lugar donde las vidas cambian, tengo ejemplos dentro de mi familia, y me costaba comprometerme tan seriamente, pero a la vez sabía que Dios me quería en este lugar, y con un poco de confusión decidí venir, y agradezco tanto a Dios esta oportunidad que no tengo palabras. Estos años han sido maravillosos en cuanto al conocimiento de Él, y muchos otros aspectos, Él es fiel. Quisiera aprovechar para animar a la gente a venir al CSTAD, Él tiene un plan con nosotros, debemos prepararnos lo mejor posible. Un abrazo. |
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